Juan Pablo Ortega no creció soñando con crear una empresa tecnológica. Su primera gran pasión estaba en el cielo.
Mientras otros imaginaban su futuro en los negocios, él dedicaba su tiempo a aprender a pilotar aviones. A los 16 años realizó su primer vuelo en solitario, obtuvo la licencia de piloto privado a los 17 y, un año más tarde, consiguió la licencia comercial.
Todo indicaba que su vida estaría ligada a la aviación.
Sin embargo, una decisión cambiaría por completo su historia y terminaría convirtiéndolo en uno de los emprendedores colombianos más influyentes de su generación.
Del sueño de volar al nacimiento de Rappi
Antes de entrar al mundo del emprendimiento, Ortega trabajó en la industria aeronáutica y colaboró con compañías como United Airlines, JetBlue y Spirit Airlines.
Aquella etapa le dejó aprendizajes que aún hoy recuerda: disciplina, preparación y la importancia de tomar decisiones rápidas bajo presión.
Con el paso del tiempo entendió que esas mismas habilidades también podían servir para construir empresas.
Entonces decidió abandonar una carrera que muchos considerarían el trabajo de sus sueños para apostar por una idea completamente distinta.

En 2015 cofundó Rappi junto a Simón Borrero y Sebastián Mejía.
Lo que comenzó como una plataforma de domicilios creada en Bogotá terminó convirtiéndose en uno de los mayores casos de éxito del emprendimiento latinoamericano y en uno de los primeros unicornios tecnológicos de la región.
Rappi no solo transformó la forma de comprar y recibir productos, también demostró que desde América Latina era posible crear compañías capaces de competir en el escenario global.
Aquella decisión de dejar la aviación terminó cambiando también la historia del emprendimiento regional.
Cuando decidió volver a empezar
Después del éxito de Rappi, muchos pensaban que Juan Pablo Ortega dedicaría el resto de su carrera a hacer crecer la compañía.
Pero volvió a hacer lo que había marcado toda su trayectoria: empezar otra vez.
En 2022 presentó Yuno, una plataforma tecnológica que ayuda a empresas de todo el mundo a integrar sistemas de pago, herramientas antifraude y soluciones financieras desde una sola infraestructura.
Yuno simplificó el desafío de gestionar múltiples métodos.
En pocos años la empresa logró expandirse a más de 140 países y conectar cientos de proveedores de pagos digitales, convirtiéndose en una de las fintech latinoamericanas con mayor proyección internacional.

Un referente para la nueva generación de emprendedores
La trayectoria de Juan Pablo Ortega lo ha llevado a participar como panelista y colaborador del Foro Económico Mundial, donde comparte su experiencia sobre innovación, transformación digital y el futuro de los servicios financieros.
Pero quizá su mayor legado no esté únicamente en las empresas que ayudó a construir, sino en el mensaje que deja a miles de emprendedores latinoamericanos.
Su historia demuestra que ningún camino profesional es definitivo.
El joven que soñaba con ser piloto terminó liderando empresas que hoy operan en decenas de países y son referentes de innovación para la región.
Este emprendedor ha demostrado que el verdadero talento no consiste en seguir un solo camino, sino en tener el valor de cambiar de rumbo cuando aparece una oportunidad capaz de transformar el futuro.
Por ello, años después de revolucionar el comercio electrónico con Rappi y de impulsar la innovación financiera con Yuno, sigue inspirando a una nueva generación de latinos que creen que las grandes ideas también pueden despegar desde este lado del mundo.





