El fútbol latino en Estados Unidos no comenzó con Lionel Messi, ni con el Mundial 2026, ni con el crecimiento reciente de la MLS (Major League Soccer).
Mucho antes de que el país organizara el torneo más importante del planeta, fueron las comunidades hispanas las que mantuvieron vivo este deporte en barrios, parques y ligas locales mientras el resto del país miraba hacia el béisbol, el baloncesto o el fútbol americano.
El crecimiento del fútbol en Estados Unidos no puede entenderse sin el aporte de generaciones de inmigrantes latinoamericanos.
La pasión llegó con los inmigrantes
Aunque el fútbol llegó al continente americano de la mano de comerciantes y marineros británicos durante el siglo XIX, fueron las comunidades latinoamericanas quienes lo convirtieron en parte de su vida cotidiana.
Al establecerse en ciudades como Los Ángeles, Houston, Chicago, Miami o Nueva York, miles de familias continuaron organizando torneos comunitarios, clubes amateurs y campeonatos que mantuvieron viva una tradición profundamente arraigada en sus países de origen.
En 1967 nació la North American Soccer League (NASL) para masificar el fútbol. Sin embargo, gran parte de su éxito descansó sobre la afición latina, que ya llenaba estadios con su rica tradición futbolera.
Un caso emblemático fue el de los Los Angeles Aztecs, fundados en 1974. Su creador, Jack Gregory, buscaba conectar directamente con la comunidad mexicana del sur de California.
Por esta razón, el club eligió un nombre que honraba la historia prehispánica de México. Además, su debut ocurrió durante la celebración del Cinco de Mayo con mariachis y actividades culturales. En consecuencia, el partido inaugural se transformó en un homenaje histórico a la comunidad latina
El proyecto también apostó por una plantilla profundamente latinoamericana. En sus primeros años reunió futbolistas de Argentina, Brasil, Uruguay, México, Trinidad y Tobago y Estados Unidos, además de incorporar talento local de origen mexicano como José López, Sergio Velázquez y Miguel López. Aquella mezcla llevó a los Aztecs a conquistar el campeonato de la NASL en su temporada inaugural.
La propia liga entendió pronto que el público hispano era clave para su crecimiento y comenzó a fichar figuras internacionales como Pelé, Carlos Alberto, Teófilo Cubillas, Hugo Sánchez, Johan Cruyff, George Best, Franz Beckenbauer y Gerd Müller, quienes ayudaron a convertir la NASL en un fenómeno mediático durante la segunda mitad de la década de 1970.
El Mundial aceleró un cambio que llevaba décadas construyéndose
El Mundial 2026 marcó un antes y un después para el fútbol estadounidense.
Los récords de asistencia, la enorme audiencia televisiva y el impacto económico del torneo demostraron que el deporte dejó de ocupar un lugar secundario dentro del mercado deportivo del país.
Pero este éxito no surgió de la noche a la mañana; durante décadas fueron los aficionados latinoamericanos quienes llenaron estadios para ver partidos de selecciones nacionales, clubes internacionales y torneos amistosos cuando el fútbol todavía no despertaba el mismo interés entre el público general.
La llegada de figuras como David Beckham primero y Lionel Messi después ayudó a ampliar esa popularidad, pero encontró un terreno que ya había sido preparado por millones de seguidores hispanos.
El futuro del fútbol estadounidense también habla español
Hoy resulta difícil imaginar el crecimiento del fútbol en Estados Unidos sin la comunidad latina.
Desde jugadores profesionales hasta entrenadores, empresarios, organizadores de torneos infantiles y dueños de academias deportivas, la presencia hispana continúa ampliando el alcance del deporte en prácticamente todos los niveles.
Las nuevas generaciones nacidas en territorio estadounidense crecen combinando la cultura deportiva del país y la pasión futbolera.
El Mundial 2026 ayudó a consolidar al fútbol como un gran negocio en Estados Unidos. Pero la historia demuestra que fueron millones de latinos quienes mantuvieron vivo ese sueño mucho antes de que el resto del país comenzara a creer en él.




