Las oportunidades en Estados Unidos no siempre llegan como uno las imagina. A veces aparecen justo cuando parece que todo se derrumba.
Esta fue la experiencia de una doctora cubana que, después de emigrar a España y más tarde al país norteamericano, descubrió que la vida todavía tenía un camino inesperado para ella.
«Llegué con muchísimos sueños. Sentía emoción, nervios, miedo, pero también muchísimas ganas de volver a construir mi vida otra vez», recuerda. Aquella mezcla de sentimientos la acompañó desde el primer día.
Sabía que emigrar significaba comenzar de nuevo, pero todavía no imaginaba cuántas veces tendría que hacerlo.
Adaptarse también forma parte del viaje
Al instalarse en Estados Unidos comenzó a trabajar en una agencia de salud.
Era un entorno completamente distinto al que había conocido como médica en Cuba y también muy diferente de la experiencia que había vivido en España; cada jornada representaba un aprendizaje.
«Era como quitarte un chip y ponerte uno nuevo», explica al recordar aquellos primeros meses.
Lejos de frustrarse, decidió observar, aprender y agradecer a quienes la ayudaban a entender una realidad completamente nueva.
«Aprendí muchísimo de las personas que me rodearon y hoy las recuerdo con mucho cariño», afirma.
Cuando sentía que poco a poco recuperaba la estabilidad, su situación migratoria dio un giro inesperado: perdió el permiso que le permitía trabajar y con él desapareció la seguridad que tanto esfuerzo le había costado construir.
Cuando una puerta se cerró apareció otra oportunidad
Aquella noticia volvió a enfrentarla con uno de los momentos más difíciles de su vida.
«Sentí que otra vez la vida me estaba obligando a empezar de cero».
Durante esos días comprendió que migrar implica mucho más que cambiar de país.
«Migrar no es solamente mudarte de lugar. También significa volver a descubrir quién eres cuando todo cambia alrededor de ti.»
En lugar de quedarse paralizada decidió mirar hacia una pasión que siempre la había acompañado: el skincare, maquillaje, cuidado de la piel y especialmente los productos para labios.
Comenzó a experimentar, aprender y dedicar tiempo a aquello que siempre le había despertado curiosidad.
Lo que inicialmente parecía una manera de mantenerse ocupada terminó convirtiéndose en un proyecto con identidad propia: Glow by Sol.
Glow by Sol nació cuando parecía que todo estaba perdido
Lo que más valora hoy no es únicamente haber creado una marca, sino haber recuperado la ilusión en uno de los momentos más inciertos de su vida.
«Aunque tenía miedo, sabía que no podía quedarme paralizada».
Con el paso del tiempo entendió que aquel cambio obligado terminó abriendo una puerta que nunca había considerado.
«Algo que empezó como curiosidad terminó convirtiéndose en Glow by Sol y devolviéndome la ilusión de volver a soñar.»
Su historia demuestra que las oportunidades no siempre llegan disfrazadas de buenas noticias: en ocasiones aparecen después de una pérdida, de una pausa inesperada o de un cambio que obliga a replantearlo todo.
Las oportunidades en Estados Unidos muchas veces comienzan cuando alguien decide no rendirse y se atreve a descubrir un camino completamente distinto al que había imaginado.




