Trabajar desde casa en Estados Unidos no estaba en los planes de Yojana Moreno cuando perdió su empleo, pero aquel momento de incertidumbre terminó convirtiéndose en el punto de partida para construir una nueva etapa de su vida.
Como muchas madres inmigrantes, sintió miedo al pensar en el futuro, las responsabilidades y todo aquello que dependía de un ingreso estable.
Pero una frase comenzó a cambiar su manera de ver lo que estaba ocurriendo.
«Dicen que una mujer desempleada no tiene futuro, pero a mí quedarme sin trabajo fue lo que me obligó a crear el mío», cuenta al recordar ese momento.
Lo que parecía una pérdida terminó convirtiéndose en una oportunidad para descubrir nuevas capacidades y construir un camino propio.
De la incertidumbre a crear una oportunidad desde casa
El proceso no ocurrió de un día para otro. Yojana tuvo que aprender, adaptarse y encontrar una nueva forma de trabajar sin alejarse de aquello que más valoraba: su familia.
Cada mañana comienza con una rutina que para ella tiene un significado especial. «Entrego mi día a Dios, mi trabajo, mis clientas, mis resultados, absolutamente todo», explica.
Con el tiempo fue creando un espacio dentro de su hogar donde recibe a mujeres interesadas en conocer su experiencia y entender cómo funciona el proyecto que desarrolla.
Para ella la clave nunca ha sido únicamente mostrar un negocio, sino construir confianza.
Cuando una persona llega a conocer su trabajo, busca que se sienta cómoda, escuchada y acompañada, le ofrece un café, conversa sobre sus dudas y comparte su experiencia.
Emprender también consiste en crear relaciones antes que ventas.
«Una clienta no solo quiere ver cómo yo lo hago, también quiere sentirse segura», explica.
Este enfoque le permitió crear una comunidad de mujeres que buscan nuevas oportunidades y que encuentran en su historia una referencia para comenzar.
La libertad de elegir también es una forma de éxito
Uno de los cambios más importantes para Yojana llegó cuando entendió que el emprendimiento no se trataba únicamente de generar ingresos, se trataba de recuperar tiempo.
En otro momento quedarse en casa con su hija menor porque no pudo asistir a la guardería significaría perder una jornada laboral: ahora podía reorganizar su día.
«Eso es lo bonito de este trabajo, que no tienes que quedarte por obligación, sino por elección», afirma.
Para ella, esa posibilidad representa una de las mayores razones por las que decidió construir su propio proyecto.
Además de trabajar con sus clientas, dedica parte de su tiempo a acompañar a una comunidad de más de 70 mujeres que están aprendiendo y desarrollando sus propios procesos.
Verlas avanzar le recuerda sus propios comienzos.
«A veces solo necesitamos que alguien nos diga si se puede».
Una nueva historia después de empezar desde cero
En su video la emprendedores reconoce que los resultados no llegaron por casualidad. Detrás de su crecimiento hubo disciplina, aprendizaje y muchas decisiones difíciles.
«Aún no llega el fin de semana y ya llevo más de 2.400 dólares facturados. No por suerte, no por magia, sino por constancia, disciplina y, por supuesto, por las promesas de Dios».
Su historia refleja la experiencia de muchas mujeres latinas que, después de una etapa complicada, encuentran en el emprendimiento una forma de reconstruirse.
No todas las oportunidades llegan como se esperan, algunas aparecen después de una pérdida, de una puerta que se cierra, de un momento donde parece que todo cambia.
Perder un empleo no siempre significa quedarse sin camino. A veces es el comienzo de descubrir una nueva versión de uno mismo.
Hoy Yojana continúa construyendo su proyecto y acompañando a otras mujeres que también buscan demostrar que siempre existe una oportunidad para empezar de nuevo.




